domingo, 13 de marzo de 2011

38. ¿Quieres Casarte Conmigo?


- Bueno Andrea. – Dije. – Le gustas, eso es seguro.

- Pero eso no puede ser, mi hermana me advirtió. – Me dijo.

En ese momento Paul entro a la habitación, y miro la nota que yo tenía en la mano, la guarde suavemente en un bolsillo para que el no sospechara de que era algo muy importante.

- Sol Amor… No hemos estado solos hoy, ¿Damos un Paseo? – Me dijo Paul.

- Claro amor, ve bajando, necesito decirle algo importante a Andrea ¿sí? – Le Respondí.

El miro rara a la situación pero aun así, asintió y cerró la puerta, le devolví la nota a Andrea y le guiñe un ojo, le prometí que ella contaría conmigo, así tuviera que interponerme entre Anny y Paul.

Baje en seguida las escaleras y Paul me tomo la mano, me beso la mejilla y salimos corriendo por la puerta de enfrente.

Habíamos salido de la ciudad, podía ver el cielo completamente, era estupendo, mire los ojos de Paul y brillaban más que nunca, nos sentamos en el pasto, me abrazo y me beso; me recordó aquellos besos de mi vida humana.

Tenía que sacarle el tema de Axel y Andrea a Paul, pero aquel momento era de los dos, y no quise interrumpirlo.

Muy bien, habían pasado unas seis horas, Paul y yo nos mirábamos a los ojos y nos besábamos cada vez que podíamos, hasta que nos dimos cuenta de que estaba por amanecer.

- Paul, Amor… ¿Deberíamos irnos, no crees? - Le dije a Paul.

- ¿Quieres? – Dijo Dándome un beso.

- Ok, mejor no nos vallamos. – Le dije.

- Sol… - Dijo levantándose y levantándome a mí, eso me estaba asustando.

- ¿Qué sucede Paul? – le dije.

Se torno un silencio, el sol estaba a segundos de salir en el horizonte, Paul miraba hacia él, se agacho y tomo mi mano; no… esto no estaba sucediendo.

- Sol, se que nada, ni nadie podrá separarnos, y nuestro Amor será eterno. – Dijo.

- Paul yo… - el no me dejo continuar.

- ¿Quieres Casarte Conmigo? – Lo inevitable ocurrió; me coloco aquel hermoso anillo en el dedo, era plateado con un hermoso zafiro. – Si No estás lista, lo entenderé.

- Amor… yo… claro que si… ¿Qué crees? Yo Te Amo. – Le dije levantándolo y dándole un fuerte abrazo.

- Me habías asustado. – Dijo Paul zafándose de mis brazos y dándome un beso.

- No tenias porque asustarte amor, sabiendo que te Amo. – Le dije.

- Es que se que fue algo apresurado, llevamos poco tiempo, bueno… - Dijo y Pauso. – No tanto, pero en pocos días volveremos al instituto y bueno, esto también planea hacerlo hace mucho. No pensaba hacerlo por la noticia de ayer, Pero…

- Amor, no digas nada ¿sí?, mejor no arruinemos el momento… - Le dije interrumpiendo su discurso y dándole un dulce beso.

Sin dudas yo no esperaba esto, pero estaba segura de que Paul me amaba y segura de mi gran amor por él, este era el momento, A pesar de solo llevar cinco meses siendo novios; teníamos todo y aun mas que parejas que llevaban años juntos y aun no decidían que hacer ¿Casarse o No? Esa era una de las preguntan que mas pasaba por la mente de los estadounidenses.

Paul y yo nos recostamos en el verde pasto, contemplando el hermoso amanecer. Y yo claro, contemplando la belleza de mi vampiro, aun siendo yo vampira, para mí no había nadie más, con semejante perfección.

- Bueno… ¿Qué Paso Aquí? – Escuche una voz, al reconocerla era… Axel.

- ¿Qué paso de qué? – Respondió Paul.

No sabía si era yo o mi imaginación… ¿Paul estaba enojado con Axel?

- Están como estatuas. – Dijo.

- No podemos evitar estar tan quietos, y lo sabes muy bien. – Dijo Paul, se notaba el enojo en sus palabras, y Axel lo noto.

- ¿Paul que ocurre? – Pregunto el chico, extrañado por la situación, pero yo podía imaginarlo, era por Andrea.

- Hablaremos de eso después ¿Si? – Dijo Paul ofreciéndole a Axel.

- ¿Por qué no ahora? – Respondió Axel sin entender nada.

- Axel, Paul esta celoso. – Le insinué yo.

- ¿Celoso? ¿De ti Amor? – Dijo tomando mi mano.

- No querido, de su hermana. – Dije entre risas.

Paul me miro con unos ojos de hermano celoso, sin duda esa era la razón, como conocía a Paul, tan… sobreprotector con sus seres queridos.

- Basta, Axel hablamos después. Sol vámonos. – Dijo Paul ya un poco más calmado.

Paul me tomo de la mano y entre saltos y carreras llegamos a la casa. Antes de Entrar Paul tomo mi mano y miro el anillo, subió la mirada y me miro directo a los Ojos.

jueves, 10 de marzo de 2011

37. ¿Es Amor?


- Sol, todo el día de hoy he estado recordando a mis padres. – Dijo – Lo de tus padres me afecto mucho a mí, y sin conocerlos tanto.

- Andrea, tranquila, mis padres, y os tuyos están bien, están con Dios, en el paraíso, felices, y cuidándonos desde allí. – Le dije y ella me abrazo.

- Estas fría, Te Quiero Sol, y te considero una hermana mas, ¿vez como cambian las cosas? Antes que me caías tan mal. – Me dijo sonriendo, su mirada cambio por completo.

- Digo lo mismo Andreita. – Le dije y guiñe un ojo.

Ella intento salir de la habitación pero yo la distraía, pero sé que se dio cuenta cuando le dije, que no saliera, porque estaban hablando cosas de adultos, ella era muy madura y siempre la incluían en todas las conversaciones por mi culpa salió corriendo del cuarto atreves de las escaleras y yo la seguí.

Axel de inmediato puso sus ojos sobre ella, pero de inmediato me di cuenta que no eran ojos de cazador buscando presa, era algo distinto.

- El es… - Dijo Andrea y en seguida me miro.

- Soy Axel mucho gusto. – Dijo el acercándosele y besando su mano, pero ella noto la frialdad de su piel, su piel se puso de gallina, pero sus ojos mostraban inocencia y calidez.

Andrea se sonrojo por completo, Anny y Paul estaban en alerta, se que en ese momento recordaron que ella era humana, y que Axel era un vampiro común, que se alimentaba de la sangre humana. Pero yo… solo me reí, eso me pareció una escena muy graciosa.

- Emm… Yo soy Andrea. – Dijo La hermana menor.

Paul se puso en medio de los dos, y en eso recordé lo que había dicho, Axel era ‘Un Don Juan’ y que solo buscaba a las humanas. Algo muy extraño. Pero los Ojos de Axel al ver Andrea se iluminaron, y no fueron los mismos ojos que me vieron a mí en el parque tratando de conquistarme, eran otros ojos.

- ¿Qué sucede? – Dijo Andrea desconcertada.

- ¿Tu hermano te cela? Que gracioso Paul. – Dijo Axel quitándose a mi novio de encima para ver a Andrea a los ojos.

Yo me seguía riendo y en ese momento, todos voltearon a verme, y me reí aun más.

- Sol… ¿Te encuentras bien? – Dijo Anny.

- Si, si, es que es muy gracioso. – Dije yo.

- ¿Qué es gracioso? – Pregunto Paul.

- Olvídalo Amor luego te lo digo ¿sí? – le dije.

Paul se acerco a mí y me abrazo, Anny tomo a Andrea y se la llevo a su habitación, Axel quedo en la luna, sin duda algo en él había cambiado al ver a la Adolescente.

Me senté en el piano y toque por un largo rato, sentí pisadas que venían de la escalera, seguro eran Anny y Andrea, que hace largo rato se habían ido a la planta de arriba, Axel intento acercársele a Andrea, pero esta lo ignoro, aunque su mirada no lo dejo de buscar en toda la tarde. Aquello que había ocurrido esa tarde era amor, Amor a primera vista, por parte de Axel y Andrea.

Axel se marcho de la casa tarde en la noche, pero al levantarse de donde estaba sentado dejo con su mano un papel, Andrea lo tomo, Anny y Paul no se dieron cuenta pero yo sí, estaba dispuesta a ser cómplice de mi cuñada, sabía que Axel regresaría muy a menudo a esta casa.

Cuando note que Andrea subía a su habitación le dije a Paul que le tocaba tocar a, el, y que en un momento volvía, tenía que hablar con Andrea, saber los detalles de lo que había pasado esta tarde.

- Andrea… - Dije entrando a su habitación.

- ¿Qué quieres? – Me dijo.

- Oye… ¿Por qué me tratas así? – Le dije.

- Estoy algo enojada. – Respondió.

- Eso lo note desde el momento que bajaste a la sala con Anny, ¿Qué te dijo? – Quise Saber.

- Nada importante. – Dijo.

- Si no fuera importante, no tuvieras ese humor, vamos Andrea, Cuéntame, ¿te gusto Axel no? – Le dije.

- Shhh…. – Me dijo haciéndome callar y cerrando con un golpe la puerta de su cuarto.

- Dímelo Todo. – Le dije.

- Es muy guapo sí, pero es vampiro. – Me dijo.

- Sé que es vampiro, ¿Cuál es el problema? Yo me enamore de Paul siendo humana. – Le dije.

- Pero lo de ustedes se remota del siglo diez y nueve, se querían siendo humanos los dos, además Paul no jugaba con todas las humanas bonitas que se le pasaban por el frente. – Así que Anny se lo dijo, eso fue lo que la puso de mal Humor.

- Ah, pero si es por eso tranquila, trataremos de averiguar qué es lo que se propone contigo ¿vale? Antes de que lleguen a algo. – Le ofrecí averiguar.

- ¿Harías eso por mí? Pero Anny me dijo que me alejara de él. – Dijo poniendo cara de tristeza.

- ¿Te dijo eso? Bueno eso lo arreglamos después, dime… ¿Qué dice la nota que te dejo Axel? – Que entrometida estaba siendo.

- ¿Cómo…? Bueno no importa… - Dijo y siguió. – Toma léela tu.

“Andrea, espero que seas tú la que este leyendo esta nota, eres una chica hermosa y definitivamente distinta a todas las demás que conocí en mi vida, o mi… muerte, Te buscare,”

36. Un Viejo Amigo

- Hola. – Sentí Una voz desconocía delante de mí; abrí los ojos.

- Emm... Hola – Dije, era un chico, no mayor de 20 años.

- ¿Estás Bien? – pregunto.

- Genial, ¿Por qué la pregunta? – Quise saber.

- Es que estas algo pálida. – Dijo y pauso, era la primera persona que se daba cuenta de que era muy… pálida. – Y Muy sola, Por eso me preguntaba como una chica tan hermosa estaba sola, parecías algo… distante del planeta tierra.

- Jajá… Soy Pálida por naturaleza, y gracias por lo de ‘hermosa’, ¿se nota mucho que estoy distante? – Le dije a aquel chico que no conocía.

- No tienes porque dar las gracias, es la verdad; Si… ¿se puede saber por qué? – Dijo. – Que mala educación, no me eh presentado, soy Axel.

- Mucho gusto, soy Sol; bueno y estoy algo distante porque hoy me entere de que mis padres murieron. – Le dije.

- Oh cuanto lo siento. – Dijo expresando sentido pésame.

- No lo sientas, ellos murieron felices. – Dije yo, me preguntaba porque Paul se tardaba tanto.

Aquel chico me miro con una cara muy extrañada, seguro se preguntaba como una persona podía decir eso después de enterarse esa misma mañana que sus familiares más cercanos habían muerto, pero sé que no había razón por la cual estar triste, ellos vivieron para mi, y cumplieron todo lo que se propusieron, criar a una hija con educación y valores.

- Te está pasando de nuevo. – Dijo el chico.

- ¿Qué? – dije sin saber a qué se refería.

- Te vas de la tierra, me parece que andas en la luna ¿eh? – dijo tratando de ubicarme.

- Ah sí, lo siento, pensaba en porque mi novio se tarda tanto en venir por mí. – le dije, y puso cara de sorprendido.

- Que mala suerte, las chicas lindas siempre están ocupadas – Dijo – Espero que tu novio sepa lo que tiene y te valore. – Dijo aquel chico de ojos dorados.

- Lo sabe, me quiere y respeta mucho. – Le dije.

Note que el cambio en su mirada, el había notado algo.

- No estás respirando. – Dijo.

- ¿Qué? – dije, oh dios, tenía que alejarme de él se estaba dando cuenta.

- No estás respirando, y aun así hablas y tienes buena apariencia. – Dijo.

- No se dé que hablas. – Intente fingir que respiraba.

- No puedo creerlo, ¿tratas de hacerme creer que no eres vampiro? Después de que note que eras pálida, hermosa y… no respirabas. – Mi rostro expreso todo lo que pasaba por mi cabeza, sorpresa, ¿cómo sabia el que era vampiro? No pude responder.

- Además no tienes ni una gota de sangre en el cuerpo, no escucho los latidos de tu corazón, Tranquila, Yo También lo soy – Dijo y tomo mi mano – ¿Sientes mi calidez? Si fuera humano no sentirías eso, la sensación sería distinta.

En Ese instante sentí a alguien detrás de mí, era Paul, su olor era inconfundible.

- ¿Quién eres? – Formulo Paul, yo, yo estaba en shock, ¿Ese chico, Axel, era vampiro?

- Tú debes ser su novio, Bueno… Hay competencia ¿No? – Dijo Axel.

- ¿Perdón? – Dije por fin.

- Amor, vámonos. – Dijo Paul.

- Vamos ¿no me dejaran solo? O ¿sí? – Dijo el chico.

- ¿Qué te pasa? ¿Qué buscas eh? – Dijo Paul.

- Bueno, me parece que no me recuerdas… Paul ¿En Serio No Recuerdas a Tu compañero de esgrima? – Y ahora, ¿Qué estaba pasando?

- No, ¿Axel? Por dios, no te reconocía. – Dijo Paul de buen gusto y se dieron un apretón de manos.

Muy bien, este sin duda era uno de esos días que no sabes que pensar de las cosas.

- Amigo, ¿qué suerte tienes eh? Que hermosa es tu novia. – Dijo Axel.

- Bueno pero me pueden decir que sucede, por favor. – Dije.

- Ah lo siento amor, el es Axel Richie, Un viejo amigo. – Dijo Paul.

- Ya sé que se llama Axel, pero ¿En serio se conocen? Y Axel… ¿Tu sabias quien era yo? – Pregunte.

- No, no lo sabía, yo venía hacia a ti con intenciones de conquista, pero luego me di cuenta de que no eras humana y… bueno. – Paul no lo dejo terminar.

- Tu siempre de don Juan ¿No? Sol, el tiene veinte años más que yo, ósea, 200 años, yo estuve con el por… ¿Media década Axel? – Dijo y Pregunto Paul.

- Exacto Paul media década. – Dijo el chico que recién conocí.

- Y… ¿Cuántos Años humanos tienes? – Pregunte.

- Diez y seis, soy menor que Paul por eso, de resto no lo soy. – Explico.

El de seguro no era un vampiro ‘vegetariano’, ¿Por qué se les acercaba a las chicas humanas? Quería preguntarlo, pero recién lo conocía y daba algo de pena hacer ese tipo de preguntas.

- Entonces yo soy mayor que tú también, tengo diez y ocho. – Dije.

- Sueña, querida. – Dijo Axel.

Paul le ofreció ir a la casa, y en seguida se me paso por la mente, que había una humana en casa ¿acaso Paul no estaba con los pies en el suelo? Podía matarla.

Mientras íbamos camino a la casa de Paul, los viejo amigos se la pasaron hablando de los viejos tiempos, contándome como se conocieron, estaban en un equipo de esgrima, y al igual que paso conmigo, Axel noto que Paul era vampiro.

Al llegar a la casa me preocupe, Anny salió majestuosamente por la puerta de en frente y me abrazo.

- ¿Estás bien? – Me pregunto.

- Si Anny, muchísimo mejor. – Le respondí.

Cuando me soltó corrió hacia donde estaba Paul junto al otro vampiro, yo me aproxime a entrar en la casa y buscar a Andrea. Ella se encontraba en su habitación viento televisión, cuando me vio entrar se levanto de su cama y me miro con ojos de tristeza.

sábado, 26 de febrero de 2011

35. 'Hija, Te Amamos'


- No – dije tomando aire – No Puede ser.

- Sol, Lo Lamento – Dijo Anny.

Pero no esto no me podía estar pasando a mí, primero tratan de matarme, luego… mis padres… mis padres estaban muertos. Dios Mío.

- Esto es Demasiado Para mí – dije – Paul… ¿Por qué? ¿Por qué no me dejaste morir?

- Amor, cálmate, por favor, trata de calmarte, piensa bien, tus padres te amaban, murieron… felices, disfrutando de su viaje. – Dijo Paul dándome palabras de aliento.

- Pero ellos no se merecían eso, ¿Por qué así? Morir así debe ser horrible, Paul Amor… – Dije cayendo al suelo.

Sentí otra presencia en la sala, Andrea esta allí, ella corrió hacia mí y me abrazo, sentí su calor, su apoyo. Paul se agacho, el también estaba muy impresionado por la noticia, paralizado al igual que yo, pero aun así el estaba allí, apoyándome, dándome aliento; Anny se dejo caer al suelo también y nos abrazo a los tres.

- Sol, sabes, en este momento solo recuerdo cuando perdí a mis padres, pero allí estaban Anny y Paul, para mí, para cuidarme. – Dijo y Pauso – y tú no solo los tienes a ellos, también me tienes a mí.

- Gracias Andrea, Gracias a Todos… Pero Necesito estar Sola. – Dije, soné muy egoísta, pero lo necesitaba.

- Tranquila, nos iremos, te esperamos en la casa cuando estés lista ¿ok? – Dijo Anny.

- Pero… - Anny no dejo continuar a Andrea.

- Ella se cuidara André, recuerda que es vampiro. – Dijo Anny encaminándola hacia la salida. Camino hacia el auto.

Paul seguía allí, el no me quería dejar sola, estaba completamente segura de que él pensaba que yo planeaba hacer una locura. Pero no era así, igual si lo hacía no moriría, era inmortal.

- Amor por favor. – Le Dije.

Eso basto, me beso la frente y en un segundo se esfumo, la casa estaba completamente sola, como aquel día que Paul falto al instituto y mis padres habían ido a una cita, y yo estaba muy preocupada por ellos porque no me habían avisado su partida.

Subí las escaleras, directo al cuarto de mis padres y me lancé en su cama. Aun tenía su olor, el olor del perfume de mi madre y de mi padre, ligados, estaba tan triste, mire por encima de mi hombro y note, en la mesa de noche en un portarretrato una foto de los tres abrazados cuando yo tan solo tenía once años.

Lo agarre y apreté contra mi pecho, esto era imposible de creer, los había perdido, para siempre.

Abrí el portarretrato y saque la foto, me sorprendió mucho lo que encontré allí, algo que me hubiese hecho llorar hasta morir en mi vida humana.

“Sol querida, si algún día no estamos para ti, recuerda lo mucho que te queremos, y lo mucho que significas para nosotros, eres nuestra bebe, nuestra consentida, en fin lo eres todo para nosotros, eres nuestra hija, y el motivo por el cual siempre hemos luchado, en las buenas y en las malas, siempre que te sientas sola, sabes que hay estaremos nosotros, para ti, y ten presente siempre: sigue adelante, cumple todos tus sueños, y jamás defraudes a los que te quieren. Te Amamos, Besos, Tus Padres.”

Mis padres, sin duda no se merecieron esa muerte que les dieron, ellos siempre, siempre estuvieron allí, para mí, y ahora no estaban, pero tenía que superarlo, y seguir adelante, como lo decía en esa carta, cuanto amaba a mis padres.

Salí feliz de ese cuarto, esas palabras me auxiliaron tanto en este momento, baja las escaleras con la carta en mi mano, directo a la cocina, y tome dos imanes, y coloque la carta bien estirada en el refrigerador, para que me recordara todos los días de la vida, lo mucho que me quisieron mis padres, y lo mucho que yo los quería y aun lo seguía haciendo. Y note que la comida que había hecho Paul para Andrea seguía allí, la tire y fui directo al baño.

Me di una ducha rápida, apenas eran las once del día, al salir me vestí a la velocidad del rayo y corrí hacia afuera para despejarme ya que el teléfono de mi casa no dejo de sonar en toda la mañana, mi familia, que estaba esparcida por todo el país, llamaba para preguntar por mí, y por lo sucedido; lo único que yo les decía era que yo estaba algo triste pero sabía lo mucho que mis padres disfrutaron, y lo mucho que yo los extrañaría.

Pero decidí no pensar más en eso, corrí hacia un parque de la ciudad me senté debajo de un árbol, y recordé todo lo que había hecho en mis vacaciones, en ese momento mi celular se estremeció en mi bolsillo, pero no quise contestar, si quiera me tome la molestia de ver quién era, pero sospechaba que debía ser Paul o tal vez Anny, pero lo menos que quería en este momento era hablar.

Me deje caer en el césped y cerré mis ojos, y gracias a todos mis nuevos sentidos pude escuchar sonidos de la naturaleza, que jamás en mi vida humana podría haber escuchado.

Volvió a estremecerse mi teléfono, pero esta vez decidí contestar, era Paul.

- Amor, me tienes preocupado, ¿Dónde estás? ¿Por qué no estás en tu casa? – dijo Paul sin dejar si quiera que dijera ‘Hola’.

- Estoy en el parque, Tranquilo. – Dije relajada.

- ¿Estás Bien? ¿Te calmaste amor? – Me parecía que el estaba más afectado por la situación que yo.

- Si cariño, estoy bien, si quieres vienes a comprobarlo. – Le dije.

- Está bien, no te muevas de allí, rastreare tu olor. – Dijo.

- No, no me moveré. – Dije.

Me colgó y cerré los ojos, sabía que en un minuto él estaría allí, amaba su preocupación, el era muy sobreprotector pero Así lo Amaba, tal y como él era.

jueves, 24 de febrero de 2011

34. Mala Noticia


Había dejado mi mente tan en blanco que parecía que estaba dormida, no me di cuenta cuando mi Paul salió de la habitación, estaba desorientada ¿Cómo Paso eso?, eso me recordó tanto a aquel día en que desapareció y paso lo peor, pero no quise pensar en eso, toda la casa tenía un olor a tocino así que me aproxime a salir de mi cuarto y bajar las escaleras; Paul se encontraba cocinando y en realidad no entendía la razón, yo ya no era humana, no necesitaba comer, ¿por qué estaba cocinando?

- Amor… ¿Qué Haces? – Pregunte extrañada.

- Anny y Andrea vienen en camino, le preparo su comida favorita a mi hermanita – Dijo acentuando ‘hermanita’.

- ¿Y no crees que antes de venir acá ya allá desayunado?

- Sol es muy Temprano, En realidad no sé por qué a Anny se le ocurrió venir tan temprano, cuando me llamo dijo que era algo muy importante que tenía que decirnos, y que Andrea Aun No se Levantaba – Me miro Fijo y me beso – Por Cierto… Buenos Días.

- Oh Amor cierto, Buenos Días, se me paso por completo.

- Andas muy distraída estos últimos días, incluso note que estabas demasiado concentrada en tus pensamientos esta madrugada, y sé que si quiera notaste cuando vine a la cocina. – dijo con un tono de reproche en su voz.

- Lo sé, Perdóname, pero no sé, tal vez los planes de la fiesta para Andrea, La preocupación de que faltan dos días para que mis padres lleguen. – Dije tomando un poco de Aire.

- No tienes por qué preocuparte por la fiesta amor, y por tus padres… bueno, no creo que noten el cambio.

- Eso espero – Pause - ¿Aproximadamente cuando vendrán las chicas?

- ¿Escuchas ese ruido? - Pregunto

- Si, ¿como un silbido no? Pero ¿por qué la pregunta? – Quise saber.

- Esas son las chicas, están cerca. – Dijo y me confundió.

- Ah – Dije.

- Es El Auto – dijo respondiendo la pregunta que no formule.

En ese instante sonó la corneta del auto de Anny en frente de la casa. Estaba aturdida por lo que Paul me había dicho, ¿Anny Nos tenía que decir algo Muy Importante? Seguro tenía que ver con los arreglos de su casa, para el día de la fiesta.

Paul me dirigió una mirada rápida, de preocupación, yo no entendí pero se acerco a mí y dijo en mi oído: ‘Amor, Andrea no se bajo del Auto’. En ese momento supe que lo que Anny nos diría tenía que ver algo con la fiesta, pero ¿Por qué Paul me miro así?

Nos acercamos a la puerta de entrada y abrí, Anny ya estaba allí, abrazo a su hermano rápido y luego me dio un largo abrazo a mí, En Realidad estaba muy Confundida, pude notar desde lejos una cara de tristeza atreves del parabrisas del auto de Anny, era Andrea, ¿Qué le pasaría?

- ¿Qué le sucede a Andrea? – le dije a Anny mientras me desenganchaba de sus brazos.

No Respondió, Me agarro del brazo y me guio a la sala; que confundida estaba.

- Anny, ¿Qué pasa? – Quiso saber Paul.

- Cierto, ¿Qué está Pasando? – Pregunte.

El viento cerró la puerta de en frente, ya la situación me estaba poniendo nerviosa, Mire a Paul y él me jalo hacia él y me abrazo.

- Dinos Anny, ¿Qué Ocurre? – Dijo Paul.

Mire a Paul con gesto de afirmación.

- Sol, ¿me preguntaste que le pasaba a Andrea Cierto? – Dijo Anny, Algo fuera de lugar.

- Si, ¿Qué pasa? – respondí.

- Es que esta mañana se levanto con una mala noticia, y… - Paul no la dejo Terminar.

- ¿Qué Mala noticia? – exclamo algo enojado por todo el misterio del asunto, yo estaba callada, no entendía nada de lo que estaba pasando, ni de lo que Anny estaba diciendo.

- Le dije que su fiesta no iba a poder ser, aunque apenas hayamos decidido ayer que la haríamos.

- ¿Cómo? ¿Por qué? – Dije al fin.

- Sol lo siento – Me Dijo y pauso – Tus padres… Tuvieron un accidente.

- ¿Qué? – solo alcance a decir, si hubiese sido humana ya hubiese estado envuelta en lagrimas, pero sé que mis ojos expresaban todo lo que estaba sintiendo.

- ¿De qué estás hablando Anny? – Dijo Paul abrazándome aun más fuerte.

- Ayer… en el noticiero de la media noche… pasaron que un crucero, justo en donde iban tus padres Sol, había sufrido un atentado, habían colocado cuatro bombas, dicen que fue suicidio de parte de quien las coloco, Sol, Lo siento. – Dijo Anny.

Estaba devastada, ¿Por qué? ¿Por qué a mis padres? Ellos que siempre, siempre fueron tan buenas personas con los demás, ellos que me dieron la vida, ellos que se fueron de segunda luna de miel, a celebrar tantos años juntos, tanta felicidad, y ocurre esto, ¿Por qué?, Paul me abrazo, yo estaba paralizada.


jueves, 11 de noviembre de 2010

33. Tema Inesperado



Pasaron los días, ya solo faltaban tres días más para que mis padres llegaran, mis ojos había recuperado un tono normal, no el mismo todo de cuando solía ser humana, ahora estaban un poco más claros, todo había marchado bien, todas las noches iba a casa de Paul sin tener que usar el auto, nos reuníamos toda la… familia a ver televisión o a simplemente charlar; ahora tenía mucho tiempo de sobra, ya no necesitaba dormir, o otras necesidades, todo había desaparecido con el hecho de convertirme en vampiro, ya está acostumbrada, era una vida, una nueva y buena vida.

Todo había salido tan bien… incluso mejor que si lo hubiésemos planeado, Paul todos los días me recordaba lo mucho que me amaba y me decía que ahora nuestro amor era y seria eterno.

- Sol. – Escuche decir entre todos mis pensamientos, voltee y era Andrea.

- ¡Andrea! –dije con tono de emoción.

- ¡Sol! – dijo repitiendo mi nombre.

- ¿Qué pasa Andrea? – le pregunte después de unas cuantas risas entre las dos.

- Ah… déjame recordar. – Dijo mientras ponía cara de pensativa. – Ah sí ya lo recuerdo, dice Paul que… ¿si quieres ir a tocar un poco en el piano?

- Eso no se pregunta. – Dije mientras caminaba hacia la sala donde estaban Anny y Paul sentados charlando alrededor del piano.

Mire a Paul con cara de picara, y el, guiño un ojo, me senté al piano y empecé a tocar.

Andrea se quedo dormida antes de terminar de tocar una tercera melodía, y Anny se levanto a llevarla a su habitación.

- Está creciendo rápido. – le insinué a Paul, mientras me levantaba.

- Lo sé, pronto cumplirá diez y seis años, Anny y yo queremos hacerle una fiesta, pero no se nos ocurre nada. – me explico.

- ¿Quieren que ayude? – pregunte.

- Sería perfecto. – escuche decir a Anny detrás de mí.

A penas me di cuenta como llego allí, pero esa era otras de las ventajas de ser vampiro… la velocidad.

- Muy Bien, ¿Por dónde empezamos? – Quise saber.

- Tenemos que conseguir un lugar donde hacerla. – Dijo Anny.

- Hermana, aquí es perfecto, la casa es grande, me imagino que todos sus amigos cabrán. – Dijo Paul señalando cada rincón de la casa.

- Es cierto Anny, esta casa es grande. – Dije al ver la mala cara que puso Anny al escuchar las palabras de mi hermoso vampiro.

- No quería hacerla aquí, pero bueno eso me trae ventajas, puedo decorar más rápido. – Dijo.

- Muy bien, ella cumple años el veinte de agosto, estamos a catorce. – Dijo Paul

- ¿Por qué esperaron Tanto? – Dije.

- Somos Vampiros. – Dijo Anny recordándomelo.

- Oh cierto, no me acordaba de nuestra perfección. – Insinué mirándome de arriba abajo.

En eso Paul me saco la lengua y me abrazo.

Pasamos toda la noche hablando sobre la fiesta de Andrea, todo seria en tema egipcio, a la hermana menor de Paul, le encantaba todo lo que tuviera que ver con Egipto, así que nos pareció una buena idea, sería perfecto para que Andrea se vistiera de Cleopatra. Sus mejores amigas y amigos tenían que venir vestidas como súbditos, los demás solo tendrían que venir disfrazados. Todos nos repartimos el trabajo, Anny se encargaría de la decoración, Paul de la comida, y yo… del atuendo que llevaría mi no tan pequeña cuñada.

Esa tarde me fui a mi casa, Paul me acompaño, y como todas las tardes/noches nos poníamos a ver televisión, antes, en mi vida humana el me cocinaba, no sabía porque, pero a pesar de ser un vampiro que no se alimenta de ese tipo de comida… la hacía muy bien.

Miramos C.I.S, a los dos nos encantaba ese programa, pero en una de las escenas, hubo algo que me hizo pensar, ‘una escena de sexo’, yo aun era virgen, y todavía no planeaba dejar de serlo, tenía una promesa de castidad, lo que significada que no podía tener sexo hasta casarme; pero en ese momento pensé en Paul, ¿A él le haría falta eso? ¿Acaso no le molestaba que yo no fuera capaz de hacerlo?, también recordé que pasamos todas las vacaciones juntos, y el fue muy respetuoso conmigo.

De repente el me interrumpió al ver mi cara de trauma.

- Sol, Amor, ¿Qué piensas? – Quiso saber.

- No nada Paul, Tranquilo, cosas. – Le dije.

- ¿Cosas? ¿Qué tipo de… Cosas? – Dijo al escuchar el tono con el que pronuncie, ‘Cosas’.

- Paul, no me hagas decirlo, por favor. – Casi le rogué, pero al ver su cara de burla me enoje un poco. – No te rías… ¿De qué ríes?, no he dicho nada gracioso… o ¿si?

- Es que tu cara no refleja ser… nada, así que me acabo de imaginar lo peor. – Dijo entre risas.

- ¿Lo peor? ¿Qué quieres decir? – Exigí saber.

- No lo sé, cierto que tiene que ver con… ¿Eso que acaba de pasar en la tv? – Dijo Aun entre risas.

- Tal vez. – Dije encaprichada.

- Oh Amor, tonta. – Dijo mientras se acercaba para abrazarme.

No volvimos a hablar del tema, aun faltaba mucho para recorrer; nos quedamos congelados mirando la tv, esta vez lo cambiamos a Fox para ver ‘Modern Family’, un maratón que estaban pasando sobre la serie que era una comedia familiar.